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La ciencia en el centro de la respuesta sanitaria en el Día Mundial de la Salud 2026

En el marco del Día Mundial de la Salud 2026, la OPS y la OMS lanzaron un llamado global para reforzar el respaldo a la ciencia como base de los avances sanitarios y de la respuesta frente a los riesgos que hoy presionan a los sistemas de salud.

La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud marcaron el Día Mundial de la Salud 2026 con un mensaje enfocado en la necesidad de renovar el compromiso con la ciencia. Bajo el lema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”ambas entidades plantearon que la evidencia científica debe seguir orientando las decisiones en salud pública, en un contexto global atravesado por nuevas amenazas sanitarias, presión sobre los servicios asistenciales y la persistencia de enfermedades que siguen generando alta carga para los sistemas de atención.

El mensaje parte de reconocer que gran parte de la transformación de la salud humana durante el último siglo ha sido resultado directo del progreso científico y de la colaboración entre países, instituciones y comunidades de investigación.

Ciencia en salud y cooperación internacional sostienen los principales avances sanitarios

La OPS y la OMS destacaron que los logros alcanzados en salud global permiten medir con claridad el impacto de la ciencia en la vida de las personas. Entre las cifras presentadas se encuentra la reducción de más del 40% en la tasa mundial de mortalidad materna desde 2000 y la disminución superior al 50% en la mortalidad infantil en menores de cinco años. Estos resultados son expuestos como evidencia de que la investigación, la innovación tecnológica y el fortalecimiento de capacidades han tenido efectos concretos sobre la supervivencia y el bienestar de la población.

En esa misma línea, ambas organizaciones señalaron que avances científicos y clínicos han permitido transformar enfermedades que en el pasado tenían un desenlace potencialmente mortal en condiciones de salud manejables. La hipertensión, el cáncer y la infección por VIH fueron mencionados como ejemplos de problemas que hoy pueden enfrentarse con mejores herramientas diagnósticas, terapéuticas y de seguimiento, ampliando tanto la expectativa como la calidad de vida.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reforzó esa lectura al afirmar que la ciencia es una de las herramientas más poderosas para proteger y mejorar la salud. En su declaración, vinculó ese progreso con hitos como las vacunas, la penicilina, la teoría de los gérmenes, la resonancia magnética y la secuenciación del genoma humano, presentados como desarrollos que han transformado la salud de miles de millones de personas.

Los desafíos actuales elevan la necesidad de decisiones basadas en evidencia

Aunque el balance sobre los avances es positivo, la campaña del Día Mundial de la Salud 2026 no omite el escenario de complejidad creciente que enfrenta la salud global. Las amenazas continúan aumentando impulsadas por el cambio climático, la degradación ambiental, las tensiones geopolíticas y los cambios demográficos. A ello se añaden enfermedades persistentes, servicios sanitarios sobrecargados y la aparición de eventos con potencial epidémico o pandémico.

Frente a este panorama, la OPS y la OMS subrayan que miles de científicos en todo el mundo, junto con organismos internacionales, están acelerando la investigación y desarrollando políticas, herramientas e innovaciones orientadas a proteger a las comunidades y a preservar la salud de las futuras generaciones. El mensaje es claro: la ciencia no se presenta solo como motor de descubrimientos, sino como condición para anticipar riesgos, sostener respuestas coordinadas y fortalecer la resiliencia de los sistemas sanitarios.

La inmunización, la cirugía segura y el diagnóstico temprano reflejan el impacto de la innovación

Para ilustrar de forma concreta el valor de la ciencia, el documento difundido por OPS y OMS reúne varios ejemplos. Uno de ellos es la evolución de la cirugía. Antes de la anestesia moderna, los procedimientos quirúrgicos implicaban dolor extremo y riesgos elevados. Hoy, la combinación de medicamentos más seguros, tecnologías más simples y talento especializado permite realizar intervenciones que salvan vidas, incluso en comunidades con recursos limitados.

Otro frente destacado es la inmunización. En los últimos 50 años, los esfuerzos globales de vacunación han salvado a más de 154 millones de niños de enfermedades infecciosas. De acuerdo con los datos entregados, las vacunas han contribuido a reducir en 40 % la mortalidad infantil, y solo la vacuna contra el sarampión ha salvado cerca de 59 millones de niños. A ello se suma el progreso en tecnologías de detección temprana, como los monitores electrónicos de presión arterial y la mamografía, descritas como herramientas que han modificado los resultados en salud para millones de personas.

Las Américas exhiben avances históricos y proyectan nuevas capacidades científicas

En el plano regional, la OPS recordó que las Américas fueron la primera región del mundo en eliminar el poliovirus salvaje en 1994. También destacó el impulso dado a la eliminación de enfermedades prevenibles por vacunación, entre ellas la viruela, el sarampión y la rubéola, y la ampliación de los calendarios nacionales, que pasaron de seis a más de 16 vacunas.

La organización resaltó, además, que su Iniciativa para la Eliminación de Enfermedades mantiene el objetivo de eliminar más de 30 enfermedades y afecciones relacionadas para 2030, incluyendo malaria, tuberculosis y cáncer de cuello uterino. Junto con ello, puso en valor el papel de los Fondos Rotatorios Regionales como mecanismo de acceso a vacunas y medicamentos de alta calidad a precios asequibles, independientemente del nivel de ingresos de los países.

En el contexto de emergencias recientes, la OPS recordó su actuación desde los brotes de Zika hasta la pandemia de COVID-19, mediante coordinación de vigilancia, redes de laboratorio e intercambio de información entre países. En esta misma línea de fortalecimiento científico, anunció para el 9 de abril la presentación del Acelerador de Ensayos Clínicos, una iniciativa destinada a mejorar la eficiencia de los ensayos clínicos en la región, incluyendo soluciones basadas en inteligencia artificial.

Una agenda global que busca sostener la confianza en la ciencia

Como parte de esta conmemoración, la OMS y la presidencia francesa del G7 convocaron una cumbre “Una Salud” en Lyon del 5 al 7 de abril, mientras que la OMS albergará del 7 al 9 de abril el Foro Mundial de Centros Colaboradores, con participación de representantes de más de 800 organizaciones y de más de 80 países. Entre ellos se encuentran más de 180 centros colaboradores de la OPS/OMS en las Américas.

El director de la OPS, Jarbas Barbosa, resumió el mensaje central de la jornada al afirmar que la ciencia salva vidas, mejora la salud y fortalece las economías. Con ese enfoque, la OPS y la OMS cerraron su llamado insistiendo en que la evidencia científica debe seguir guiando las decisiones sanitarias y en que los logros alcanzados demuestran que, cuando los países se articulan alrededor de la ciencia, no solo responden mejor a las crisis, sino que construyen sistemas de salud más sólidos y equitativos.

Por: Tatiana Asprilla

—Fuente: Consultor Salud

La ciencia en el centro de la respuesta sanitaria en el Día Mundial de la Salud 2026

 

 

 

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Las consecuencias de los aranceles del 100% a farmacéuticas que no operen en EEUU: «Hay riesgos muy altos a corto plazo»

David Cantarero (IDIVAL) analiza para El GlobalFarma cuál es la situación actual de los aranceles en el sector tras los últimos acontecimientos.

La industria farmacéutica vive en un estado de máxima alerta ante la agresiva campaña regulatoria y comercial de Donald Trump. Su objetivo es claro y lo ha repetido en varias ocasiones: obligar a las compañías a fabricar en suelo estadounidense y reducir drásticamente los precios de los medicamentos para los ciudadanos de EEUU. Esta estrategia, calificada por los expertos como «agresiva», ha generado una enorme incertidumbre en todo el sector. «El resto del mundo tendrá que pagar un poco más y EEUU pagará mucho menos», afirmó el presidente estadounidense.

Hace unos días, el presidente de EEUU firmó una proclamación que habilita la imposición de aranceles de hasta el 100% a medicamentos patentados y a sus ingredientes farmacéuticos activos (API), en función del grado de compromiso de las compañías con la política de precios y relocalización industrial de su Administración.

El texto establece un esquema escalonado que vincula directamente la carga arancelaria a la firma de acuerdos con el Gobierno. En este sentido, las farmacéuticas que alcancen compromisos en materia de precios —incluidos mecanismos de “nación más favorecida” (MFN)— y presenten planes aprobados de producción en territorio estadounidense podrán acceder a un arancel del 0%.

En un segundo nivel, las compañías con planes de relocalización validados, pero sin acuerdos completos de precios, afrontarán un gravamen inicial del 20%, que se incrementará progresivamente hasta el 100% en un plazo de cuatro años. Para el resto de productos incluidos en el anexo de la proclamación, se aplicará directamente un arancel del 100%.

La entrada en vigor de las medidas se producirá de forma escalonada: el 31 de julio de 2026 para un primer grupo de compañías y el 29 de septiembre de 2026 para el resto. Paralelamente, la Administración ha instruido a los departamentos de Comercio y Salud a intensificar las negociaciones con la industria para cerrar acuerdos que permitan reducir la exposición arancelaria. El Ejecutivo deberá recibir una actualización del estado de estas conversaciones en un plazo de 90 días.

Para conocer el alcance de la proclamación firmada recientemente por Trump y su impacto en el mercado farmacéutico, David Cantarero, catedrático de la Universidad de Cantabria e investigador principal del Grupo de Investigación en Economía de la Salud del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL), explica a El GlobalFarma que la situación se comprende mejor si se analizan distintos planos: industrial, económico y geoeconómico.

En primer lugar, desde el plano industrial y estratégico, Cantarero señala que «la proclamación no es solo una medida comercial basada en aranceles; en la práctica combina tres dimensiones clave: política industrial, regulación de precios y estrategia geoeconómica». Ante este escenario, confirma «esto la convierte realmente en un cambio de régimen más que en un ajuste incremental, algo poco habitual en un sector farmacéutico tan previsible».

Desde el punto de vista económico, explica que la medida responde a problemas estructurales reales.«EEUU lidera la innovación farmacéutica a nivel mundial, pero depende en gran medida de terceros países para la fabricación de medicamentos y, especialmente, de ingredientes farmacéuticos activos», indica Cantarero. Según el experto, «esta desconexión entre innovación y producción supone un riesgo importante en términos de seguridad nacional, especialmente en contextos de crisis o tensiones geopolíticas». Por ello, afirma que la medida busca «corregir esta vulnerabilidad incentivando la relocalización industrial y reforzando la resiliencia del sistema sanitario».

Cantarero también destaca la dimensión de precios internacionales:«Tradicionalmente, EEUU ha asumido una parte desproporcionada del coste de la innovación, mientras que otros mercados, como Europa, aplican mecanismos de control de precios mucho más estrictos. La introducción de esquemas tipo ‘Most Favored Nation’ pretende forzar una auténtica convergencia de precios a nivel global, redistribuyendo así el coste de la innovación entre países».

En cuanto al plano geoeconómico, el experto explica que «el uso explícito del poder de mercado de EEUU es estratégico». «Al ser el mercado farmacéutico más rentable del mundo, el gobierno puede utilizar el acceso a este mercado como herramienta de negociación», argumenta. Además, añade que «las compañías que no se alineen con los objetivos de precios y producción podrían enfrentarse a aranceles de hasta el 100%, lo que actúa, en la práctica, como una barrera casi prohibitiva».

Cantarero advierte sobre los riesgos a corto plazo:«Un arancel de este nivel puede generar disrupciones importantes en la cadena de suministro, dificultando el acceso a determinados medicamentos y provocando posibles desabastecimientos, especialmente en productos complejos como biológicos o terapias avanzadas». Y añade: «La transición hacia una mayor producción doméstica no es inmediata y requiere inversiones y tiempo».

El experto también destaca una tensión interna en el diseño de la medida: «Por un lado, se busca reducir los precios de los medicamentos; por otro, se incentiva la producción en EEUU, donde los costes son más elevados. Esta combinación puede comprimir los márgenes de la industria y afectar la rentabilidad del sector».

Sobre el impacto en la innovación, Cantarero señala que «una reducción sostenida de los ingresos podría traducirse en menor inversión en investigación y desarrollo, especialmente en pequeñas y medianas empresas biotecnológicas que dependen de precios elevados en el mercado estadounidense para financiar sus ‘pipelines’».

A nivel internacional, advierte que «es previsible un aumento de las tensiones comerciales«. En este contexto, explica que «actores como la Unión Europea podrían verse presionados a modificar sus políticas de precios, y podrían cuestionar la legalidad de estas medidas en el marco de la Organización Mundial del Comercio, especialmente por el uso extensivo del argumento de seguridad nacional».

En términos de impacto por actores, Cantarero explica que«las grandes farmacéuticas con presencia industrial en EEUU están mejor posicionadas para adaptarse, mientras que las empresas más globalizadas sin capacidad productiva local parten de una situación más vulnerable«. Según el experto, «las compañías biotecnológicas podrían ser las más afectadas por la presión sobre precios y márgenes». Asimismo, subraya que «Europa se enfrenta a un dilema complejo entre mantener sus sistemas de control de precios o adaptarse a las nuevas exigencias del mercado estadounidense».

Finalmente, desde una perspectiva estratégica global, Cantarero afirma que«esta medida se inscribe en una tendencia de desglobalización selectiva en sectores estratégicos. Al igual que ocurrió con semiconductores o energía, el sector farmacéutico pasa a considerarse un ámbito crítico en el que los países buscan recuperar control y autonomía».

Por último, concluye que «se trata de una política con objetivos estratégicamente coherentes, como reforzar la soberanía sanitaria y corregir dependencias externas, pero con una implementación potencialmente disruptiva. Su éxito dependerá de la capacidad de gestionar la transición sin generar escasez ni desincentivar la innovación». Sin embargo, añade que «es una medida con lógica a largo plazo, pero con riesgos muy altos en el corto y medio plazo».

 

Por: Ana Sánchez Caja

—Fuente: El Global Farma

Las consecuencias de los aranceles del 100% a farmacéuticas que no operen en EEUU: «Hay riesgos muy altos a corto plazo»

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Farmacéuticas, listas para consolidarse como motor del crecimiento nacional

Para lograr que los laboratorios nacionales tripiquen suis ventas en EU es necesario cumplir con las condiciones regulatorias de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), explicó Rafael Gual, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma).

Las farmacéuticas se perfilan como uno de los sectores con mayor potencial para consolidarse como motor económico de México, en un contexto de reconfiguración productiva y comercial en América del Norte, de acuerdo con Rafael Gual, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), quien señala que, frente a las presiones que enfrentan ramas como la automotriz o la siderúrgica, el sector farmacéutico está en condiciones para expandirse.

En entrevista con La Jornada, explicó que hay empresas que llevan décadas en México y tienen una estructura tanto nacional como internacional consolidada. A ello se suma el interés de Estados Unidos por reducir su dependencia de insumos provenientes de Asia, particularmente de China e India, lo que abre la posibilidad de fortalecer una cadena regional de producción de medicamentos y principios activos.

En este escenario, dijo, México puede ser un centro relevante para América del Norte. La industria “tiene un altísimo potencial para consolidarse como un gran motor de desarrollo para el país”, de la mano de las estrategias gubernamentales para atraer inversiones y aprovechar ventajas comparativas.

Destacó que el mercado farmacéutico mexicano tiene un valor de 20 mil millones de dólares y sólo exportando a la región fronteriza de Estados Unidos se podría duplicar este valor.

En una reciente entrevista con La Jornada, Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, destacó que México busca sustituir importaciones en sectores claves, como electrónica, semiconductores, robótica, centros de datos, dispositivos médicos y farmacéutica. En este último, señaló, México exporta apenas mil 600 millones de dólares, mientras las importaciones de Estados Unidos ascienden a 237 mil millones de dólares. Con el impulso adecuado, ha señalado, los laboratorios nacionales podrían triplicar sus ventas al mercado estadunidense.

Gual coincide con esa perspectiva, pero aclara que es necesario cumplir dos condiciones: agilidad regulatoria y certeza jurídica. La primera se relaciona con los procesos en la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), y la segunda se refiere al cumplimiento de pagos por parte del sector público, a fin de garantizar la operación de las compañías.

Hizo énfasis en que hay adeudos acumulados desde 2021, del desaparecido Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y heredados por IMSS-Bienestar. Aunque reconoció avances en la reducción de estos pasivos, advirtió que aún no se resuelve el problema y que la certeza en los pagos es indispensable para detonar inversiones.

En el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), señaló que el sector farmacéutico ha planteado atender rezagos regulatorios que afectan su competitividad. Uno es el tiempo de aprobación de protocolos de investigación clínica, que en México puede ser hasta de seis meses, frente a cerca de 45 días en otros países.

Esto limita la capacidad del país para atraer estudios clínicos, segmento que podría expandirse. De acuerdo con el directivo, México cuenta con infraestructura hospitalaria, capital humano especializado y condiciones demográficas que permiten desarrollar investigaciones. Sin embargo, la lentitud de los procesos regulatorios limita su competitividad y el aprovechamiento de la capacidad instalada.

Otro planteamiento del sector en las pasadas consultas del T-MEC fue el fortalecimiento de los mecanismos de compra pública para impulsar la industria nacional, así como mayor claridad en los procesos de licitación y pagos oportunos. Señaló que estos puntos se están tratando con el actual gobierno.

A diferencia del sexenio anterior, destacó Gual, actualmente existe apertura para atender las demandas del sector. Aseguró que hay comunicación con autoridades de Salud y Economía, así como mesas de trabajo para mejorar los procesos de adquisición y planeación.

En materia de comercio exterior, el director de la Canifarma considera viable incrementar las exportaciones a Estados Unidos. Actualmente ese país no es el principal destino de los productos farmacéuticos mexicanos, por lo que existe un margen amplio de crecimiento.

Este potencial depende, en parte, de acuerdos de reconocimiento regulatorio entre Cofepris y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), lo que permitiría facilitar el acceso de productos mexicanos a ese mercado.

En términos de inversión, el directivo indicó que el sector podría ampliar de manera considerable sus recursos destinados a investigación clínica. Actualmente se estima una inversión cercana a 2 mil millones de dólares, pero en condiciones adecuadas podría multiplicarse hasta cinco veces. “Todo pasa por la certeza jurídica”, señala.

Respecto a la revisión del T-MEC, consideró que México se preparó mediante consultas a diversos sectores productivos. En el caso de las farmacéuticas, afirmó, existen condiciones favorables para la negociación, debido al interés compartido con Estados Unidos en fortalecer la producción regional.

Por: Braulio Carbajal

—Fuente: La Jornada

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/08/economia/farmaceuticas-listas-para-consolidarse-como-motor-del-crecimiento-nacional